Alta Fidelidad
Hace poco me topé con el cartel publicitario de Converse con Alex Lora como imagen, todo esto con motivo de los 100 años de la marca. Esto ya se sabía, es noticia vieja, pero un servidor no había visto la publicidad en “vivo y en directo”.
El resultado: se ve sumamente anacrónico, a diferencia de los artistas anglosajones que se escogieron para engalanar la marca (Billie Joe Armstrong, Joan Jett, Ian Curtis, Sid Vicious, entre otros). Y es que seamos sinceros, Alex Lora no es cool, su línea ha estado siempre con la “banda”, con la “raza”, con lo underground.
Pero en nuestro país, Lora no es el único, también están Aleks Syntek y Fher de Maná: el primero se ve muy fresa y el segundo demasiado choteado (en comparación con las figuras anglosajonas). Y lo triste es que uno se termina enamorado de los íconos extranjeros y despreciando a los mexicanos.
¿Malinchismo? Quizá un poco: la percepción de que lo mexicano no es cool tiene que ver con la forma de comunicación publicitaria, hasta antes de los noventa, antes de Molotov, Plastilina Mosh, y Café Tacuba, por citar algunos ejemplos, lo mexicano no era cool, era chido, algo bastante cercano a la naco (underground y de mal gusto).
Gracias a la globalización, las cosas comenzaron a cambiar en los 90. Y ahora, muchos grupos indie mexicanos se muestran bastante cool y hasta con un airecito kitsch. Paradójicamente, aún no tienen el nombre de un Alex Lora como para figurar en la campaña icónica de Converse.
¿Y qué decir de la línea Frida Kahlo que sacó Converse México en comparación con los modelos Kurt Cobain?
Con todo lo anacrónico que esto pueda parecer, realmente es un esfuerzo interesante: necesitamos íconos propios, íconos que sintamos que pueden estar a la par con figura pop anglosajonas, con todo y que muchos sientan que una campaña de Converse es algo sumamente banal y hasta capitalista, y que va más allá del talento y del arte, pero la verdad, es que nuestro imaginario colectivo requiere de figuras locales, de héroes que nos hagan sentir orgullosos como nación.
El problema es que, ante el vacío de aquellos, nos dejamos llevar por la dominación cultural estadounidense, principalmente. Y no digo que esté mal que admiremos a sus artistas, pero sería un buen contrapeso (algo muy sano) que tuviéramos a nuestros propios héroes bien parados (Fausto Ponce).